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Plena igualdad en las aulas

13 marzo 2008

Después de algunos días volcado con las elecciones generales y tras la tranquilidad relativa que suele seguir al día de las votaciones, me dispongo a continuar con mi pequeño cuaderno de bitácora virtual, que sirva para seguir dando cuenta y profundizando en este viaje que empezó y que tiene por misión la de llegar hasta el patio de la Universidad Laboral de Gijón y volver a respirar "in situ" el aire el Cantábrico y del recuerdo, en compañía de los expedicionarios llegados de muchos lugares, para entre todos vivir una jornada inolvidable en nuestras vidas.

Para que este barco de la ilusión, del coraje, del tesón, también del esfuerzo y de la perseverancia, llegue a buen puerto, al puerto del Musel, cargado de buenos propósitos, de amistad, de cariño y de éxitos, debemos ser ambiciosos en la cruzada, exigentes en los compromisos y responsables a la hora de adoptar decisiones. Sinceros en nuestros planteamientos, fieles a nuestras intenciones y sobre todo, claros y concisos a la hora de decidir si estamos dispuestos o no a participar en el festín. Dicho esto, quisiera agradecer vuestras muestras de cariño y apoyo, a la vez que vuestras palabras de aliento en lo que sin duda es una de las aventuras más hermosas de mi vida.

Hace unos días todos celebrábamos el día de la mujer trabajadora, el 8 de marzo, una fecha que espero que muy pronto, en un futuro no muy lejano deje de celebrarse, señal inequívoca de que las mujeres ya no sufren o al menos con la misma intensidad la discriminación que hoy día. Esta no solo se aplica a las mujeres que trabajan sino que también existe -y en eso estaremos todos de acuerdo- a las madres, a las niñas o a las estudiantes.

Yo recuerdo cuando estudiábamos en nuestra querida UNI que no existía ningún tipo de discriminación con respecto a las mujeres, salvo que ellas cuando finalizaban las clases de educación física se duchaban en un lugar de los vestuarios situados debajo de las escaleras que accedían a los jardines, diferente al de los chicos. Hasta aquí todo normal. Si podría existir algún tipo de trato discriminatorio, aunque claro está que era generalizado en todos los centros de enseñanza, en cuanto al tipo de deporte que se promocionaba más en el centro. Yo recuerdo, y además fui actor directo, la existencia de un equipo de fútbol masculino, de un equipo de rugby masculino, de un equipo de béisbol masculino, etc., y no alcanzo a recordar en qué especialidad participaban las féminas.

Por otro lado, los liderazgos en las aulas solía ser compartido. Había líderes hombres y líderes mujeres, como también mujeres deslumbrantes y hombres -eso lo decían ellas- espectaculares. Realmente en aquella época, el asunto de la igualdad de sexos no era un tema candente, ni siquiera preocupante, al menos en la esfera estudiantil, y todo parecía funcionar armónicamente, sin demasiada anormalidad.

1 comentarios:

Felipe dijo...

Esto se dijo al respecto:

jantonio-alva-gon dijo
Estimado Felipe, piensa un poco, profundiza en tus recuerdos...¿No había discriminación? Lamento decirte quw no estas en lo cierto. Recuerda, ¿Cuantas compañeras tuyas aprovaron alguna asignatura por llevar minifalda?, ¿o por ponerse a llorar?No me digas que nunca te ha pasado, que nunca lo has visto, ni te enteraste de semejante extremo.

Lo de la mujer trabajadora, en parte tienes razón, pero no olvides el tipo de trabajo que hacemos cada uno. Hasta hoy no he tenido ningún trabajo de menos de doce horas diarias,algunas veces hasta catorce (incluyendo siete horas los sábados), por ochocientos euros, en esta misma empresa, había mujeres que no solamente trabajaban las ocho horas, sino que teníamos que ayudarla porque no podía con su trabajo. Mi mujer, ingeniera como yo, no ha tenido ningún trabajo de más de ocho horas diarias, y por supuesto en una oficina; el sueldo más bajo que ha tenido fue de mil euros, no como yo, que he trabajado en una fábrica, de repartidor, de mozo de almacen, de peon de obra (aqui cobraba mil euros por trabajar con tres oficiales doce horas diarias)
Me parece muy bien que la mujer quiera trabajar, pero por favor no seais demagogos, la mujer quiere trabajar en un sitio guay, cómodo y sin esfuerzos como cualquiera. Si queda alguna plaza, que me llamen, que me transvisto (como tootsie)
Por cierto, finalmente tuve que ponerme de autonomo, no me han dado nada mas que mil quinientos euros para montar mi empresa cuando en realidad necesitaba 30.000 €, si hubiese sido una tia o un inmigrante me habrían dado más (palabras del inem). En la actualidad trabajo una media de catorce horas diarias incluyendo sábados y domingos.
¿Igualdad?Eso me gustaría verlo a mi. Cuando una sola mujer me demuestre que trabaja como yo que me pida igualdad. Que conste que pienso lo mismo de los hombres. Yo si creo en la igualdad, el que trabaje, que cobre, el que valga que entre, pero no por ley, sino como bien dices, con esfuerzo, ilusion, y muchas veces lágrimas.
Si quereis igualdad, que el gobierno deje de gastarse miles de millones en el futbol, que salen de nuestros bolsillos, y vereis como sobra el dinero para lo que querais

Atentamenter: Toni