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Domingos de cine o fútbol

27 enero 2008

A poco que indaguéis en mi actividad bloguera podréis comprobar que mantengo abiertos varios blogs, algunos de ellos personales y otros de promoción de colectivos y entidades con las que colaboro o a las que pertenezco. Además suelo escribir uno y con carácter excepcional dos artículos en el Diario Extremadura , uno de los más importantes en Extremadura, donde comencé por casualidad escribiendo una carta a mi hijo una noche en la que estábamos preparados para salir pitando del pueblo con motivo de un terrible incendio allá por el año 2005, y desde entonces no he dejado de escribir artículos de opinión. No bastándome esto, por otro lado suelo leer algunos de los blogs de amigos, realizar comentarios y además participar en algunas de las redes sociales más importantes, de corte progresista, que se están montando en este país. Os preguntaréis qué cómo lo hago, y es lógico pues yo mismo me lo pregunto. Os podría decir y describir otras muchas cosas a las que me dedico, además de a ganar el pan cada día, pero todo este rollete venía porque quería informaros que quisiera planificar y ordenar los temas en este blog, para que sea más fácil su seguimiento, de modo que intentaré hacer un post semanal que versará sobre un tema relacionado con la Laboral, al que añadiré las novedades en cuanto al reencuentro y si han habido contactos interesantes o noticias que revivan aquella época.

Esta semana he enviado algún correo electrónico y aún no he recibido respuesta. Es posible que de todas las direcciones de amigos que tengo comience a enviar una ficha de datos para poder localizar a todos y todas las compañeras.

Por lo demás, hoy es domingo y voy a describir cómo eran aquellos domingos en el internado:

Por las mañanas la música que nos ponían en el pasillo de las habitaciones solía sonar más tarde de lo normal, lo cual ya era un indicativo de que no había clase y de que en el desayuno habría pastas o algo especial, por lo que casi que era obligado bajar al comedor a degustar los manjares que las clarisas, siempre tras el mostrador, nos preparaban con celo y cariño. Después, y sobre todo los últimos años de mi presencia en Gijón nos preparábamos para el partido semanal, ya que jugaba en el equipo que Carlos entrenaba maravillosamente. Mi posición era de lateral izquierdo y aprendí mucho en este equipo, donde al principio me parecía como algo inalcanzable.Afortundamente una prueba superada me abrió las puertas y desde entonces estuve tres temporadas en el equipo llegando a ser campeón de Asturias infantil, venciendo a un buen equipo en Mieres, no recuerdo que nombre tenía, aunque si recuerdo que jugamos en un campo de la empresa ENSIDESA, mi primera experiencias en césped y la verdad es que fue éxito. Eso nos dio una plaza para disputar en Madrid la fase final del campeonato nacional donde selecciones de Madrid, Barcelona y otros lugares eran unos equipazos, mientras que nosotros éramos humildes y además llevamos una bolsa de deporte más vieja que la mar, de color roja y ponía "Universidad Laboral de Gijón". Me acuerdo aún de Repiso el utillero.

Por la tarde la Laboral se vestía de cine. Todos los internos hacíamos cola ante el quiosco de los alumnos de último curso para comprar nuestros regalices, pipas, caramelos, etcétera, y salir pitando para coger buen sitio en el espectacular cine, muy transformado hoy según me cuentan y he podido comprobar en Internet. Las películas eran mediocres, aunque no sé me olvidará jamás cuando vi la película "Golfus de Roma" en la que nos reímos mucho. Ese día todo el mundo iba al cine, hasta los empollones, esos que jamás se les veía en ningún sitio, y es que el cine era algo grandioso, que esperábamos todas las semanas.

Cuando el Sporting jugaba en casa, el míster nos daba pases para poder ver a los Cundi, Redondo, Quini, Maceda, Ablanedo, Joaquín y demás, donde siempre recuerdo lo mal que nos sentaba eso de que no se repitieran los goles, y teníamos que esperar a llegar a la UNI a verlos en la Sala de Televisión, que casi siempre estaban al lado de la de juegos, en la que no faltaba una buena mesa de pin-pon y un billar.

Tras el cine o el fútbol a cenar y a la cama, que al día siguiente la música comenzaba a sonar a la siete de la mañana y a las 8 las clases.

Esta semana sería bonito que hablásemos de los carnavales en Gijón, de cómo recordáis aquellas fiestas que siempre pasábamos allí.

1 comentarios:

Felipe dijo...

PAcho comentó en este post lo siguiente:
Pues yo recuerdo mi primer partido en El Molinón, entre el Sporting y el Valladolid. Ganó el Sporting 5-1 si mal no recuerdo. Lo que sí recuerdo es que goles vi pocos, pues dos días antes del partido, un viernes por la tarde, dando un paseo por la zona de La Escalerona (creo que iba con Jorge Rubio Sánchez, Rubio para los de la Uni), al cruzar por el paseo, a la brava, sin hacerlo por paso de peatones ni semáforo de turno, para que no me atropellase un coche, tuve que lanzarme en plancha y en el vuelo, no sé de qué manera, perdí las gafas que cayeron al agua. No recuerdo mucho, sólo que desde aquel viernes de primeros de diciembre, hasta que volví a casa por Navidad, estuve sin gafas, y a mi madre, para no preocuparla, le conté la primera historia que se me pasó por la cabeza.

08 Febrero 2008, 22:45